BIOS.FÉ
Hace 5
años aprendí a creer en la vida, dicen que nunca es tarde, pero por desgracia
para mí, hoy es demasiado tarde para reparar el daño…
Camino
con dirección a la universidad, el clima es gratamente agradable, la frescura
que acarrea el otoño comienza a llegar y la constante brisa del mar baña mi
rostro.
¡Uff! mi botella de agua está vacía y mi
chicle ha perdido su sabor, ¡ya sé!, meto el chicle en la botella y arrojo ésta
al mar ¡total, una botellita no contamina nada!
Continuo
mi camino sin darle muchas vueltas a ese asunto, al llegar a mi casa veo a mis
pequeños hermanos recoger la basura del patio, ¡lo que me hacen si se enteran
de que todos los días arrojo una botella, entre otras muchas cosas, al mar!
Cruzo
el umbral de la puerta y encuentro a mamá preparando la cena, dejo un pequeño
beso en su mejilla y me dirijo a mi habitación. Realmente mi casa es pequeña,
se encuentra a orillas de un pequeño lago y las vistas del mar cuando caminas a
la ciudad son pluscuamperfectas.
El
espacio es el adecuado para mis 2 hermanos menores, mi madre y yo. Mi padre
falleció hace 2 años a causa de un accidente marítimo de origen desconocido,
mis hermanos creen que la basura propició el accidente y desde entonces
recorren las playas dejándolas lo más limpias posibles.
¡Dios,
estas últimas semanas han sido demasiado difíciles! Días después de recordar la
muerte de mi papá me encontraba en una cama de hospital rodeada de cables, con
doctores y enfermeras sacando miles de exámenes y pruebas de los cuales desconocía
por completo el propósito.
Los
resultados de la biopsia realizada arrojaron que el tumor encontrado es
maligno, además, se toparon con una posibilidad de un 73% a desarrollar metástasis.
¿Cómo llegamos a esto? No tengo ni idea.
Entré en un profundo estado de shock del cual les fue difícil sacarme y es a
partir de ahí que me cuestioné ¿Qué es lo que he estado haciendo?
Durante
22 años mis pulmones han estado absorbiendo un nivel de contaminación demasiado
alto proveniente de las sustancias químicas que día con día son arrojadas al
mar. Los síntomas han estado presentes, sin embargo, solía confundirlos con el
estrés escolar.
Mi
madre y hermanos se ven bastantes afectados con dicho diagnóstico, sabemos que
mi tiempo tiene fecha límite, hasta el momento desconocida, pero reconocemos
que ese momento llegará… más tarde que temprano…
Han
pasado 5 años desde aquél diagnóstico, tal vez piensen que me alejé del mar,
mas no es así, no abandone mi tierra en ningún momento. Me encuentro caminando
a la orilla de la playa, la arena bajo mis pies es la sensación más relajante
que puede existir. Me siento a contemplar la inmensa belleza del mar y es ahí
donde me pregunto, ¿Qué logré con mis acciones pasadas?
Logré
una sola cosa, ¡una sola!, me deshice de la basura. Pero, ¿a qué precio? Creo
que fue a un gran costo, perdí tiempo de mi vida, perdí salud, momentos con mi
familia, la oportunidad de un gran futuro solo por no cargar basura, ¡caray que
absurdo!
¿saben
que es lo más loco de este asunto? La que se va soy yo, el mar permanece, día
con día más contaminado, pero sigue ahí, sin embargo, no logramos captar que si
YO contamino la acción colisional es afectarme directamente, si los animales y
plantas mueren por la contaminación, YO moriré de hambre en un futuro que hoy
en día ya no es tan lejano.
Pero
¿saben qué? Yo tengo fe en la vida, en la conciencia e inteligencia que el ser
humano puede usar para bien.
Actué
mal y hoy mi tiempo se ha agotado, espero que aquellos que lean esto puedan
empezar un cambio y que mi historia valga la pena.
Me
recuesto en la arena y cierro mis ojos. Hoy me toca partir, pero el mar
permanece…
FIN
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