CLIMA
Al salir de casa lo primero que hacemos es observar el clima, adivinar la temperatura, si habrá sol o cuanto viento hará, ¿por qué no hacer lo mismo con las personas que conocemos?.
Cambiemos nuestra forma de ver a los demás, nuestra forma de conocer y nuestra manera de interactuar.
Veamos el clima de las personas, observemos la tormenta en sus ojos, el viento en su cabello, la temperatura en sus mejillas, el sol en su sonrisa y decidamos con que sentimientos saldremos a su encuentro. Que ellos vean lo que nosotros vimos en ellos, que sean testigos de la tormenta tras nuestros ojos, que midan la velocidad del viento en nuestro cabello, que adivinen la temperatura por el cálido tono de nuestras mejillas, que vean el reflejo del sol en nuestra sonrisa y que se abran a nosotros en base a eso.
Seamos sol y lluvia a la vez, nublado y despejado, frio y calor. Seamos la perfecta descripción de un día inestable.
Formemos una tormenta al juntarnos y admiremos la belleza del clima desde cada persona, acabemos con la lluvia en los ojos de alguien, con el tornado en su cabello, y que aunque tenga su sonrisa nublada hagamos ver que aún es la perfecta definición de un día inestable.
Que no importe si lleva ropa de marca, si es blanco o de color, si es pobre o rico, abramonos a las personas como nos abrimos al clima; observando, analizando y disfrutando.
Seamos pues una gran y perfecta definición de un día inestable.
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